El fin se semana pasado, sábado 19 y domingo 20, tuvimos una "dura" sesión de juegos.
El sábado quedamos para jugar mañana y tarde en Aguadulce, donde nos juntamos un total de cinco personas humanas (Tanespain, su mujer, Kuskurro, mi señora y yo mismo) a darle caña a los meeples.
Curiosamente, pese a estar 7 horas, solo logramos jugar un par de partidas. Una al "juego de moda" del mes, el
Furia de Drácula y otra a un juego que tenía muchas ganas de probar, el
Imperial.
La partida al
Furia de Drácula nos duró unas tres horas, explicación de las reglas a parte. Fue bastante interesante, ya que al principio estaban bastante perdidos, sin encontrar el rastro de Drácula, aunque una vez que se encontraron sobre la pista me acorralaron rápidamente en el Castillo de Drácula, desde donde pude huir usando las malas artes del señor de la noche. El tiempo avanzaba y tuve la suerte de matar a Van Helsing en un enfrentamiento directo, por lo que me puse con 5 puntos y un solo día por delante con 13 marcadores de sangre. Cuando los cazadores parecían vencidos, con poco tiempo por delante, con Drácula casi intacto y lo peor de todo, sin saber donde estaba, Lord Goldaming jugó una carta de hipnosis sobre Mina Harker y todos como buitres, ajos, crucifijos y estacas en ristre a darle caña al pobre Conde. Al final tras mucho sufrir volvió a amanecer y me anoté mi sexto punto con lo que logré ganar la partida, aunque con solo un par de puntos de sangre.
Seguidamente nos pusimos con el
Imperial. Tras la explicación de las reglas, donde pude ver que pese a ser primo hermano del
Antike, este juego es lo bastante diferente de él como que merezca la pena tener los dos. Me tocó comenzar mi andadura dirigiendo en la sombra el gobierno francés, aunque desde el principio comencé a invertir tanto en Austria como en Alemania, llegando a dirigir esta última durante varios turnos durante la partida. Rusia, Austria e Italia tuvieron frecuentes conflictos, lo que hizo que Alemania estuviera bastante tranquila, siendo atacada solamente por Gran Bretaña, a la cual podía repeler sin muchas complicaciones con cierta ayuda de Francia.
Al final de la partida, los bonos alemanes se pagaron a *5, los austriacos, italianos y británicos *2 y los rusos y franceses *1. El tener el control del gobierno alemán y contar con una participación fuerte en el austriaco me permitió, al final de la partida, acumular mas dinero que el resto de los jugadores.
Tras esto, cada mochuelo a su olivo, aunque con una citación para el día siguiente en El Ejido.
En la cita del domingo al final solamente nos juntamos cuatro, los mismos que en la jornada anterior con la salvedad de Kuskurro.
Jugamos dos partidas a
El Grande y una al
Morgenland.
Las primera partida de
El Grande fue muy, pero que muy disputada, ya que al final de la misma, la diferencia entre el primer clasificado y el cuarto fue de tan solo 6 puntos. En la segunda logré desmarcarme en el primer recuento y ya me dediqué a conservar la ventaja, "puteando" todo lo posible al jugador que estuviera en cada momento en segundo lugar.
La partida de
Morgenland, fue muy intensa, tanto que al final se decidió por un solo artefacto y gracias a la regla del desempate cuando dos jugadores tienen la misma "fuerza" en un espacio del palacio.
Como siempre, las horas se pasaron volando, disfrutando de buenos juegos y mejor compañía.